Los espacios confinados son áreas que, aunque comunes en la industria, representan un alto nivel de riesgo para la vida y salud de los trabajadores. Estos lugares no están diseñados para la permanencia humana y suelen contar con entradas limitadas, poca ventilación y condiciones ambientales peligrosas. Debido a estas características, ingresar a un espacio confinado requiere una preparación previa rigurosa y la aplicación de medidas de seguridad específicas. En este artículo abordaremos las principales medidas preventivas que deben cumplirse antes de realizar cualquier actividad en un espacio confinado, desde la evaluación de riesgos hasta la preparación del personal y los protocolos de emergencia.

Evaluación de riesgos y condiciones atmosféricas

El primer paso antes de ingresar a un espacio confinado es realizar una evaluación de riesgos completa. Esto implica identificar los peligros potenciales que pueden encontrarse en el lugar, tanto visibles como invisibles. Entre los principales riesgos se encuentran la falta de oxígeno, la presencia de gases tóxicos o inflamables, la posibilidad de atrapamiento y las condiciones estructurales inestables.

Una de las medidas más importantes es la medición atmosférica. Con equipos de detección especializados se debe verificar el nivel de oxígeno y descartar la presencia de sustancias peligrosas. El oxígeno no debe ser inferior al 19.5% ni superior al 23.5%. Además, es fundamental medir gases inflamables como metano o vapores de solventes, y gases tóxicos como monóxido de carbono o sulfuro de hidrógeno.

Si las mediciones muestran condiciones inseguras, el ingreso no debe realizarse hasta implementar medidas correctivas, como ventilación mecánica o extracción de contaminantes. De este modo, se garantiza que el ambiente interior sea seguro para el trabajador.

Capacitación, autorización y uso de equipo de protección

Una vez confirmada la seguridad del ambiente, el siguiente aspecto es el personal que ingresará al espacio confinado. Solo los trabajadores capacitados y autorizados deben realizar esta tarea. La capacitación debe abarcar la identificación de riesgos, el uso de equipos de protección personal (EPP), los procedimientos de ingreso y salida, así como las acciones de emergencia.

El uso del EPP adecuado es indispensable. Entre los equipos más comunes se encuentran los respiradores, arneses de seguridad, detectores portátiles de gases, cascos, guantes resistentes, lámparas de seguridad y ropa de protección. En muchos casos también se requiere un sistema de líneas de vida conectado a un trípode o dispositivo de rescate para facilitar la extracción en caso de accidente.

Otro punto crítico es la autorización de ingreso. Ningún trabajador debe acceder a un espacio confinado sin un permiso escrito que detalle la actividad a realizar, la duración del trabajo, las condiciones de seguridad verificadas y los responsables de supervisar la tarea. Este permiso asegura que el ingreso sea controlado y que exista una trazabilidad de las medidas aplicadas.

Supervisión externa y planes de emergencia

La seguridad en espacios confinados no depende únicamente de quienes ingresan, sino también de quienes supervisan desde el exterior. Por ello, es obligatorio contar con un vigía o supervisor externo que mantenga comunicación constante con los trabajadores dentro del espacio. Este supervisor debe vigilar las condiciones ambientales, estar atento a cualquier señal de emergencia y tener la autoridad para ordenar la evacuación inmediata si se detecta un riesgo.

Además, todo trabajo en espacios confinados debe estar respaldado por un plan de emergencias y rescate. Este plan incluye procedimientos claros para la evacuación, equipos de rescate disponibles en el sitio y personal entrenado para actuar en caso de accidente. Es importante señalar que, en muchas tragedias, los intentos de rescate improvisados han provocado la muerte de más personas, lo que refuerza la necesidad de tener protocolos definidos y simulacros previos.

El cumplimiento de normativas, como la NOM-033-STPS-2015 en México, establece los lineamientos obligatorios para prevenir riesgos en estos entornos. Esta norma regula aspectos como la capacitación del personal, las condiciones de ingreso, la señalización de los espacios y los requisitos para el rescate. Cumplirla no solo es un requisito legal, sino también una forma de garantizar la vida y seguridad de los trabajadores.

Conclusión

Ingresar a un espacio confinado sin preparación adecuada puede convertirse en una tragedia en cuestión de minutos. Por ello, las medidas de seguridad previas son la clave para proteger la vida de los trabajadores. La evaluación de riesgos, la medición atmosférica, la capacitación del personal, el uso de EPP, la autorización de ingreso y la supervisión externa son pasos que nunca deben omitirse. Recordemos que en estos entornos los riesgos no siempre son visibles y que una decisión apresurada puede poner en peligro no solo al trabajador, sino también a quienes intenten auxiliarlo. La seguridad en espacios confinados se basa en la prevención, la disciplina y el cumplimiento de la normativa vigente.

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